Este hombre nos preguntaba “¿somos clones?”. Y al poco nos daba la respuesta, a través de un gráfico, en el que nos señalaba cómo hacemos determinadas cosas tod@s al mismo tiempo o en el mismo intervalo de edad.
Y es cierto. Si nos detenemos un poco a reflexionar, el desarrollo, en la gran mayoría de las personas, tiene lugar del mismo modo o de un modo muy parecido (aquí más de un@ pensará, pues no estoy de acuerdo…).
Con respecto a los aprendizajes dentro y fuera de la escuela, tanto en estudios elementales como secundarios, está estipulado lo que tod@s debemos aprender en cada momento. Más tarde cuando decides qué estudios superiores realizar, alguien ya ha estipulado lo que tod@s deben aprender.
A medida que pasan los años, desde la infancia, vamos recorriendo un camino, el camino de la vida, durante el cual debemos ir haciendo acopio del material o equipo de escalada que nos ayudará, a lo largo del camino escarpado de la vida, a llegar arriba, a la meta.
Ese camino es pedregoso, abrupto, empinado, a veces ascendente, a veces descendente e incluso, en ocasiones, es necesario retroceder para salvar algún obstáculo que nos permita seguir avanzando.
En la escuela aprendimos que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, pero en el camino este aprendizaje no es válido, ya que cuando nos encontramos escalando, con el equipo más o menos completo y preparado, nos damos cuenta que el sendero retrocede y nosotr@s con él, para luego poder avanzar.
Pero ¿qué sucede cuándo un@ no tiene un equipo bueno o suficiente para la escalada? ¿Qué ocurre cuándo te das cuenta? ¿Cómo poner remedio? ¿Cómo evitar la inevitable caída o resbalón?
El camino es largo y duro, pero muchos lo realizaron ya. No existe un único camino, cada un@ realiza su camino, a su ritmo, dentro de las posibilidades que posee gracias a su equipo de escalada. Y se llega arriba, a la meta, al final y cuándo llegas caes en la cuenta que has llegado, pero que te has perdido disfrutar del camino, del sendero, de las subidas y bajadas, del paisaje, de la compañía…
Por ello, quizá sea más importante disfrutar mientras alcanzas la meta que el hecho mismo de alcanzar la propia meta.
Disfruten su camino escaladores!
Se me cuidan ©